
A veces cuando creemos que ya tenemos ganada la partida la vida nos cambia las cartas y nos obliga a modificar nuestra estrategia.
A veces una certeza nos asalta, nos susurra al oído y nos sujeta los párpados durante largas noches blancas para que no los cerremos.
Ha llegado el momento de escucharla. Ha llegado el momento de cerrar mi blog y continuar mi camino. Han pasado dos años y mi certificado de existencia en la red ha caducado.
Me voy con tristeza porque soy consciente de los momentos, de las risas, de las anécdotas compartidas con vosotros a lo largo de todo este tiempo; porque miro a la derecha y veo a más de doscientas personas que me siguen y sé que otras tantas me tienen en su columna de favoritos; porque actualizo y veo cómo entráis a leerme con tanto cariño y no existen palabras que puedan expresar lo agradecida que os estoy por ello.
Me voy con pena pero también con alegría de haberos conocido aunque sea en la distancia, de haber tenido acceso a una pequeña parte de vosotros, de vuestra personalidad, de vuestro ser que es único, valioso e irrepetible.
Solamente puedo deciros GRACIAS por compartir conmigo una parte del camino y desearos lo mejor para el siguiente tramo. Dejaré este post unos días para que podamos despedirnos: me sería imposible subir al tren sin daros el último abrazo.

(Imágenes de Deviantart.com)
De todo corazón, GRACIAS.
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EDITADO: Jo, tenéis razón, no puedo borrarlo, sería borrar muchos recuerdos bonitos compartidos con vosotros y no soy capaz. T_T Lo dejaré aquí, ¿vale? ¡Gracias a todos, sois estupendos! <3