lunes, 9 de noviembre de 2009

WILLIAM BURROUGHS y LA LUCIDEZ DE LA LOCURA






Andaba una tarde contemplando imágenes del Camaleón ensimismada cuando de repente me encontré con una en la que un joven y atractivo Bowie posa con un sombrero de ala ancha ladeado y una chaqueta de cuero abierta, mostrando el pecho, junto a un hombre maduro encorbatado con traje de tweed, mirando a la cámara con ese aspecto desafiante del Bowie que se sabe único, con esa mirada de "me da igual lo que pienses de mí", con el aire del que no tiene que dar explicaciones porque su sola imagen es durante unos segundos para quien la contempla la medida y la explicación de todas las cosas.

Y aunque él no quisiera darlas se las pedí.






No voy a referirme en este post a Bowie aunque de sobra conocéis quienes me seguís desde hace tiempo mi fascinación por él. Algún día le dedicaré un post pero hoy no será ese día.

Es la figura de William S. Burroughs la que suscitó mi curiosidad, el contraste de su imagen con la de Bowie en esta foto, que siendo un contraste evidente sólo afecta a la indumentaria y no a su actitud, muy parecida.

En efecto, ambos mantuvieron una relación de amistad durante los años 60 y 70 y el propio Bowie ha afirmado que Burroughs fue su mayor influencia y que su influjo ha estado presente en muchas de las letras de sus canciones. En la época de mayor desfase de la vida de Bowie, marcada por escándalos como sus coqueteos con la cocaína (dependencia que no superaría hasta finales de la década de los 70 en Berlín con el apoyo de su amigo Iggy Pop, con quien compartió el proceso de desintoxicación); los desencuentros con su excéntrica familia, dramáticamente maltratada por la esquizofrenia; sus afirmaciones relacionadas con la existencia de vida extraterrestre; sus problemas económicos a pesar de su éxito de ventas; su declarada bisexualidad en una época de incomprensión y su simpatía por el nazismo; la Generación Perdida o Generación Beat, de la que Burroughs formaba parte junto con personalidades literarias como Jack Kerouac (que se constituyó en guía de la generación, aclarando muchos aspectos sobre ella), Neal Cassady , Gregory Corso, o Allen Ginsberg, constituiría una referencia para su música.



Burroughs y Kerouac




Hal Chase, Jack Kerouac, Allen Ginsberg y
William S. Burroughs en Nueva York, 1944.




Una de las pruebas más palpables de dicha influencia es la introducción hablada del álbum Diamond dogs, Future legend, tomada por Bowie de un cut up (técnica de collage narrativo surgida en los años 50 que se esforzaba por romper las normas sintácticas y semánticas sin perder el sentido del relato) de Burroughs.

No obstante, hasta su contribución para la biografía Bowie. Amando al extraterrestre, publicada en Estados Unidos en 1996 y en España en 2008, William Burroughs se había negado a hacer declaraciones sobre su amigo.


Hay datos de su biografía interesantes, como su pertenencia a una familia rica que le permitió dedicar sus días a cultivar la literatura y deambular de fiesta en fiesta, la invención por parte de su abuelo de una máquina de sumar y su posterior creación de la Corporación Burroughs, empresa que todavía existe en la actualidad, y su pasión enfermiza por las armas de fuego que le acompañaría durante toda su vida.









Esta pasión desembocaría en la muerte de su esposa Joan Vollmer cuando Burroughs, emulando a Guillermo Tell como actividad lúdica (mira qué bien se lo pasaba), le pegó un tiro entre los ojos dejando intacta, evidentemente, la manzana colocada sobre su cabeza.








A diferencia de la mayoría de sus amigos pertenecientes a la Generación Beat, Burroughs no empleó como vehículo para el desarrollo de su creatividad la lírica o la novela sino el género ensayístico, que permite una mayor amplitud y precisión en la exposición de las ideas. Y aunque parezca mentira con él sucedió en el campo del ensayo lo mismo que con Bowie en el de la música, y en esta conexión radica en mi opinión una de las peculiaridades de ambos: su vida desenfrenada hasta el extremo, que le hizo rozar la locura con la punta de los dedos, fue el marco en el que se desarrolló una actividad brillante e increíblemente lúcida que supone la obra de una figura emblemática del arte del siglo XX.


Puedes leer una reseña sobre uno de los mejores y más apasionantes ensayos de William S. Burroughs, La revolución electrónica, AQUÍ.








22 comentarios:

X dijo...

Pues vaya asesino malnacido. :-(

Me quedo con Bowie. :-)

Golden Sun Project dijo...

Vaya perla el Burrous este!
Por lo menos una cosa tenemos en común...sus amigos son más jovenes que él. jejejeje espero no liarme a tiros con mis esposas.
Y tb espero no volverme nazi perdido.
Gran entrada, como siempre.
Un abrazo Casandra!!!

Bogart dijo...

Que interesante esto que cuentas... Lá locura tiene un punto de atracción innegable.

Un abrazo.

Ana dijo...

¿Hasta donde puede llegar la locura?

Por otro lado, ni de coña dejaría que mi marido disparara a ua manzana en mi cabeza...

Besitos

Gabiprog dijo...

Muy interesante. Me voy directo al último enlace.

Siempre he tenido claro que ser genio en un arte o disciplina no es sinonimo de buena persona, ni siquiera de cordura.

Un abrazo!

Girl From Lebanon dijo...

Nunca me llamó especialmente la atención Bowie...pero un dia me encontré con una pelicula...Velvet Goldmine...me dejó perpleja...empecé a indagar...y hay quien dice que los protagonistas representan a Bowie e Iggy Pop...te la recomiendo...tiene una banda sonora alucinante...

Bss!!!

Sr Q dijo...

A mí lo que más me gusta es que parecía un señor normal y corriente con su traje y su sombrero... que nadie se fie de las apariencias ;) Saludos.

Di dijo...

Otro ejemplo más de lo malas que son las drogas. En fin...

Que no soy yo muy "fans" de la generación beat

Porque yo lo valgo... y tú sin enterarte dijo...

Menudo personaje!!!! y no pudo imitar a nadie que no fuese GUillermo Tell???

Dos mil besos

Carlos Pro, el Blog dijo...

Vale, ahora sé porque ayer twitteaste el Spotify de Bowie!!! :D ¿Sabes que en la oficina lo ponemos bastante? Un crack. Un saludete!

Parsimonia dijo...

Interesante el perfil humano de ese perturbado y artista.
A mí siempre me ha encantado Bowie. Tengo el disco de vinilo de sus éxitos, pero sobre todo la estética rompedora es lo que más me ha fascinado siempre.
Besotes.

Minerva dijo...

Lo importante era llamar la atención, que hablaran de ti,así es la generación beat.....radicalismo al máximo...
Muy buena entrada. Un besote, y estoy con X, me quedo con Bowie.

Oscar dijo...

Es el problema de las armas de fuego, por eso en mi casa tenemos pistolas de agua.

Un besazo peliroja

Chasky dijo...

De este tío yo he leído El almuerzo desnudo, un librito lleno de sexo y drogas.

Anita Patata Frita dijo...

La mató!!! que fuerte... me quedado helada al leerlo... que personaje!

:)

chapete dijo...

La gente está loca, mira que pegarle un tiro a su mujer...

Aniña dijo...

jolin

MAISON CHAPLIN dijo...

Hola, que tal? Me gusta mucho tu blog, estoy te siguiendo ahora con rss feed, me sigue también si te gusta mi blog :)

@ MaisonChaplin.blogspot.com

teatrera dijo...

Sólo diré que Bowie en la foto se parece a Bimba Bosé

zombre dijo...

Me gusto la entrada, solo conocia la fotos de burroughs con bowie, pero no los detalles que mencionas. Si me permites hago dos presiciones chocantes ajajaj. Joan Vollmer la esposa de Burroughs no tenía una manzana en la cabeza era un vaso con alcohol. No era acaudalado, su padre vendio las acciones de la burrouughs company , trabajo de mata cucarachas, vivia de becas pensiones, 20 dls que le envio su padre por una epoca o prestamos de editores.

muscipulaclou dijo...

Grande Borroughs , Y GRANDE BOWIE , nosotros estamos locos , ellos solo se pusieron en evidencia.
Y Guillermo Tell, un gran juego para los amantes del polvo mata-insectos...

Josh dijo...

W.S.B. es el eslabón perdido entre la generación perdida y la generación beat. Se llama generación perdida, a todos estos Americanos que al final de la 1er guerra mundial, radicaron en Francia; por mencionar algunos, están el premio Nobel Ernest Hemingway y los esposos Fitzgerald. BORROUGHS, el eslabón perdido, que declara la llegada de la mitad del siglo 20 se le puede llamar el padre de la CONTRACULTURA OCCIDENTAL DE MEDIADOS DEL SIGLO 20. Pues lo podemos encontrar golpeando bajo a la cultura, dejándonos en esa parálisis confortable del estar colocado; Cada década de mediados del siglo 20 tiene su firma, del beat al punk pasando por el pop art, desde romper el tabu de lo homosexual hasta mostrar el estilo de vida del adicto. Este personage, sigue influyendo en la juventud; recordándonos que el lenguaje es un virus que no nos deja ser.